- ¿Qué haces aquí?- le preguntó el soldado.
- ¡Recordar!
El anciano, que se parecía al hombre del bosque y también al joven leñador, añadió:
- ¿Por qué no te quedas a recordar conmigo?
El soldado se sentó junto al anciano, y la mujer de la cabaña y los dos niños se acercaron a él. ¡Eran sus amigos!
Pero comprendió que no podían hablarle, que eran los recuerdos del anciano que habían tomado vida en el bosque y que, cuando él se marchara, se quedarían allí para siempre.
jueves, 17 de febrero de 2011
Un clásico que no debe faltar.
" una imprudencia en hablar así con don Álvaro, en mirarle con deleite que no se ocultaba, en alabarle y abrirle el arca secreta de los deseos y los gustos, no se arrepentía de nada de esto y se dejaba resbalar, gozándose en caer, como si aquel placer fuese una venganza de las antiguas injusticias sociales, de bromas pesadas de la suerte, y sobre todo de la estupidez vetunense."
La Regenta - Clarín.
La Regenta - Clarín.
..
Desato el nudo de tu garganta
te ato a la pata de la cama
me entierro en el horno de tus mantas
y desentierro mi hacha de guerra afilada.
te ato a la pata de la cama
me entierro en el horno de tus mantas
y desentierro mi hacha de guerra afilada.
página 316 "Las luces de septiembre"
Te confesaré un secreto. Muchas veces, durante las largas noches de invierno de la guerra, mientras los disparos y los gritos resonaban en la oscuridad, dejaba que el pensamiento me llevase otra vez allí, a tu lado, a aquel día que pasamos en el islote del faro. Ojalá nunca nos hubiéramos ido de aquel lugar. Ojalá aquel día jamás hubiese terminado.
¿Por qué sentir miedo a los compromisos?
- Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga (8)
JOAQUIN SABINA
JOAQUIN SABINA
Fait pour moi.
Volví a las encrucijadas,
vi llorar gente a la que yo amaba.
Vi gente sufrir por el mío morir.
Volví a las encrucijadas, cerré las huellas en el vacío y a los silencios grité.
SANDRA PÉREZ
vi llorar gente a la que yo amaba.
Vi gente sufrir por el mío morir.
Volví a las encrucijadas, cerré las huellas en el vacío y a los silencios grité.
SANDRA PÉREZ
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