"Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán estas páginas. Para empezar mi historia desde el principio, diré que nací (según me han dicho y yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la noche. Y, cosa curiosa, el reloj empezó a sonar y yo a gritar simultáneamente.
Teniendo en cuenta el día y la hora de nacimiento, la enfermera y algunas comadronas del barrio (que tenían puesto un interés vital en mí bastantes meses antes de que pudiéramos conocernos personalmente) declararon: primero, que estaba predestinado a ser desgraciado en esta vida, y segundo, que gozaría del privilegio de ver fantasmas y espíritus.
Según ellas, estos dones eran inevitablemente otorgados a todo niño (de un sexo o de otro) que tuviera la desgracia de nacer en viernes y a medianoche."
[V, en dos días.
Hoy, curiosamente, he recordado de dónde viene mi admiración por Dickens, es porque fue él con quien me inicié a la lectura, con un libro de adaptaciones infantiles de sus cuentos que era de mi madre.]
miércoles, 29 de febrero de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
1984 - Orwell
"Se había pintado la cara. Debía de haber comprado el maquillaje en alguna tienda de los barrios proletarios. Tenía los labios de un rojo intenso, las mejillas rosadas y la nariz con polvos. Incluso se había dado un toquecito debajo de los ojos para hacer resaltar su brillantez. No se había pintado muy bien, pero Winston entendía poco de esto. Nunca había visto ni se había atrevido a imaginar a una mujer del partido con cosméticos en la cara. Era sorprendente el cambio tan favorable que había experimentado el rostro de Julia. Con unos cuantos toques de color no sólo estaba más bonita, sino, lo que era más importante, infinitamente más femenina. [...]
- ¿Y sabes qué voy a hacer ahora? Voy a buscarme en donde sea un verdadero vestido de mujer y me lo pondré en vez de estos asquerosos pantalones. ¡Llevaré medias de seda y zapatos de tacón altos! Estoy dispuesta a ser en esta habitación una mujer y no una camarada del Partido."
"- ¿Te acuerdas - le dijo a Julia - de aquel pájaro que cantó para nosotros, el primer día en que estuvimos juntos en el lindero del bosque?
- No cantaba para nosotros - respondió ella -. Cantaba para distraerse, porque le gustaba. Tampoco; sencillamente, estaba cantando. "
[ He recuperado los fragmentos que subrayé al leerlo, como prometí.
VII, divididos en tres días, y luego, a escribir de nuevo, si mi mente me lo permite. ]
- ¿Y sabes qué voy a hacer ahora? Voy a buscarme en donde sea un verdadero vestido de mujer y me lo pondré en vez de estos asquerosos pantalones. ¡Llevaré medias de seda y zapatos de tacón altos! Estoy dispuesta a ser en esta habitación una mujer y no una camarada del Partido."
"- ¿Te acuerdas - le dijo a Julia - de aquel pájaro que cantó para nosotros, el primer día en que estuvimos juntos en el lindero del bosque?
- No cantaba para nosotros - respondió ella -. Cantaba para distraerse, porque le gustaba. Tampoco; sencillamente, estaba cantando. "
[ He recuperado los fragmentos que subrayé al leerlo, como prometí.
VII, divididos en tres días, y luego, a escribir de nuevo, si mi mente me lo permite. ]
lunes, 27 de febrero de 2012
Werther - Goethe
VIII, en 4 días...
" Muchas veces se ha dicho que la vida humana no es más que un sueño, y no puedo desechar de mí esta idea. Cuando considero los estrechos límites en que están encerradas las facultades intelectuales del hombre; cuando veo que la meta de nuestros esfuerzos estriba en satisfacer nuestras necesidades, que éstas sólo tienden a prolongar una existencia efímera y que toda la tranquilidad sobre ciertos puntos de nuestras investigaciones no es otra cosa que una resignación meditabunda, ya que nos entretenemos en bosquejar deslumbradoras perspectivas y figuras abigarradas en los muros que nos aprisionan... Todo esto, Guillermo, me hace enmudecer. Me reconcentro en mí mismo y hallo un mundo dentro de mí; pero un mundo más poblado de presentimientos y de deseos sin formular, que de realidades y de fuerzas vivas. Y entonces mis sentidos se nublan y sigo por el mundo con mi sonrisa de ensueño. "
[Anonadada ante el romanticismo alemán, es perfecto].
" Muchas veces se ha dicho que la vida humana no es más que un sueño, y no puedo desechar de mí esta idea. Cuando considero los estrechos límites en que están encerradas las facultades intelectuales del hombre; cuando veo que la meta de nuestros esfuerzos estriba en satisfacer nuestras necesidades, que éstas sólo tienden a prolongar una existencia efímera y que toda la tranquilidad sobre ciertos puntos de nuestras investigaciones no es otra cosa que una resignación meditabunda, ya que nos entretenemos en bosquejar deslumbradoras perspectivas y figuras abigarradas en los muros que nos aprisionan... Todo esto, Guillermo, me hace enmudecer. Me reconcentro en mí mismo y hallo un mundo dentro de mí; pero un mundo más poblado de presentimientos y de deseos sin formular, que de realidades y de fuerzas vivas. Y entonces mis sentidos se nublan y sigo por el mundo con mi sonrisa de ensueño. "
[Anonadada ante el romanticismo alemán, es perfecto].
domingo, 26 de febrero de 2012
IX
"Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás"
René Descartes , para entrar en materia para mañana.
Aunque queden 9 exámenes, al menos, ha sido un buen fin de semana.
René Descartes , para entrar en materia para mañana.
Aunque queden 9 exámenes, al menos, ha sido un buen fin de semana.
sábado, 25 de febrero de 2012
Madame Bobary- Flaubert
"Él leía con voz alta, con la cabeza descubierta, sentado en un rústico taburete; la fresca brisa de la pradera hacía temblar las páginas del libro y las capuchinas del cenador...¡Y se había marchado! ¡Se había marchado el único encanto de su vida, su única esperanza posible de felicidad!¿Por qué no se había apoderado de aquella dicha cuando se le presentó? ¿Por qué no había retenido con las manos, de rodillas, a su amor secreto? Y se maldijo a sí misma por no haber amado antes a Léon. Tenía sed de sus labios y sintió deseos de echar a correr en busca de él, de arrojarse en sus brazos y gritarle: <<¡Aquí me tienes! ¡Soy tuya!>>. Pero se detenía ante las enormes dificultades.
[Sigo sin entender cómo puedo odiar tanto al personaje de Emma Bovary y cómo puede ser que me sienta tan identificada con ella, puede que me odie a mí misma. Por cierto, escribiendo esto he tenido el mayor déja-vu de mi vida.]
[Sigo sin entender cómo puedo odiar tanto al personaje de Emma Bovary y cómo puede ser que me sienta tan identificada con ella, puede que me odie a mí misma. Por cierto, escribiendo esto he tenido el mayor déja-vu de mi vida.]
viernes, 24 de febrero de 2012
El Gran Larra
IX, exámenes que me quedan :), lo pongo en números romanos para ir entrando en materia.
Según parece Mariano José de Larra fue un hombre cargado de frustraciones. Desde muy joven se presenta como un niño reflexivo, dado a la introspección, disolvente, solitario. Parece que Larra fue un hombre sin amigos, o con pocos amigos. Para quien lee toda su obra y ojea su correspondencia someramente tratando de buscar al hombre, se encuentra con un tipo empeñado en preparar durante toda su vida la pistola que le iba a levantar la tapa de los sesos.
Su primera y su última frustración fueron amorosas. Resulta curioso encontrar en un talento literario de tal magnitud un comportamiento sentimental tan bisoño, una inestabilidad emocional tan desmedida. Todo esto le cargó de frustraciones. Pero no sólo fueron amorosas. La lista es copiosa. Larra es el hombre que intentó mil cosas y sólo acertó en una. “En cada artículo entierro una esperanza o una ilusión”, nos dice en uno de ellos. Sólo en esto acertó.
A los 20 años se casa con Josefina Wetoret, una joven de la burguesía madrileña, una joven sin sustancia, superficial, aniñada y ridícula, una mujer que poco o nada iba a aportar en la vida de un hombre con inquietudes literarias que todavía entonces no tenía asegurada su situación económica. Sin duda éste fue el gran error sentimental de Larra.
El gran amor de su vida se llamaba Dolores Armijo. Su creciente desaliento e inconformidad ante el curso de la sociedad y la política españolas junto con el dolor que le produjo su separación definitiva de Dolores Armijo (Larra la había visitado en Ávila en febrero de 1836, sin conseguir ningún resultado positivo) quedaron reflejados en sus últimos artículos. Quizá el más notable es El día de difuntos de 1836, publicado en El Español, en el que detrás de su habitual ironía aparecía un hondo pesimismo.
Ya anochecido el 13 de febrero de 1837 Dolores Armijo, acompañada de su cuñada, le visita en su casa del tercer piso de la calle Santa Clara nº 3, comunicándole que no había ninguna posibilidad de acuerdo. Apenas habían salido las dos mujeres de la casa, se suicidó de un pistoletazo en la sien derecha. Tenía veintisiete años.
Según parece Mariano José de Larra fue un hombre cargado de frustraciones. Desde muy joven se presenta como un niño reflexivo, dado a la introspección, disolvente, solitario. Parece que Larra fue un hombre sin amigos, o con pocos amigos. Para quien lee toda su obra y ojea su correspondencia someramente tratando de buscar al hombre, se encuentra con un tipo empeñado en preparar durante toda su vida la pistola que le iba a levantar la tapa de los sesos.
Su primera y su última frustración fueron amorosas. Resulta curioso encontrar en un talento literario de tal magnitud un comportamiento sentimental tan bisoño, una inestabilidad emocional tan desmedida. Todo esto le cargó de frustraciones. Pero no sólo fueron amorosas. La lista es copiosa. Larra es el hombre que intentó mil cosas y sólo acertó en una. “En cada artículo entierro una esperanza o una ilusión”, nos dice en uno de ellos. Sólo en esto acertó.
A los 20 años se casa con Josefina Wetoret, una joven de la burguesía madrileña, una joven sin sustancia, superficial, aniñada y ridícula, una mujer que poco o nada iba a aportar en la vida de un hombre con inquietudes literarias que todavía entonces no tenía asegurada su situación económica. Sin duda éste fue el gran error sentimental de Larra.
El gran amor de su vida se llamaba Dolores Armijo. Su creciente desaliento e inconformidad ante el curso de la sociedad y la política españolas junto con el dolor que le produjo su separación definitiva de Dolores Armijo (Larra la había visitado en Ávila en febrero de 1836, sin conseguir ningún resultado positivo) quedaron reflejados en sus últimos artículos. Quizá el más notable es El día de difuntos de 1836, publicado en El Español, en el que detrás de su habitual ironía aparecía un hondo pesimismo.
Ya anochecido el 13 de febrero de 1837 Dolores Armijo, acompañada de su cuñada, le visita en su casa del tercer piso de la calle Santa Clara nº 3, comunicándole que no había ninguna posibilidad de acuerdo. Apenas habían salido las dos mujeres de la casa, se suicidó de un pistoletazo en la sien derecha. Tenía veintisiete años.
jueves, 23 de febrero de 2012
" - Se disfraza de democracia, pero es su antítesis, se dice que somos libres de leer o no leer, pero si no lees no puedes ser libre. Ahora es posible ser inculto, pero los cultos no son libres de ofender a la incultura. No lo entiendo, de pequeño, en mi calle, había una librería. Hoy es una tienda de ropa de segunda mano. Un cambio no es posible, sólo nos queda huir esperando una permuta en el mundo del mañana.
- Gústame cómo piensa, amigo, si me permite decirle debo que me ha impactado su vehemente dialéctica... "
[ Cuando menos puedo, más ganas tengo de escribir. Ahora no sueño con traducciones, sueño con ideas para la mano... :) una semanita... ]
- Gústame cómo piensa, amigo, si me permite decirle debo que me ha impactado su vehemente dialéctica... "
[ Cuando menos puedo, más ganas tengo de escribir. Ahora no sueño con traducciones, sueño con ideas para la mano... :) una semanita... ]
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